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jun 20

El PP pide más limpieza y seguridad y valorar la figura de un mediador para atajar los problemas de convivencia de El Coto

sdr

  • La concejal Sofía Cosmen ha ofrecido una rueda de prensa con los vecinos de El Coto en la que ha defendido el trabajo de la Fundación Siloé, pero ha denunciado las actitudes de algunos usuarios.
  • La representante de los vecinos criticó que primero se les hubiera prometido el cierre del local y hayan comenzado ya las obras de ampliación.

OFICINA DE COMUNICACIÓN- Grupo municipal del PP propone, para garantizar la convivencia entre los vecinos de El Coto y un grupo de usuarios del centro Milsoles, que el Ayuntamiento de Gijón “mejore los servicios de limpieza y de seguridad” y valore la posibilidad de establecer la figura del mediador “una persona del centro que se ocupe de los usuarios cuando estén en la calle”.

Tras reunirse con un grupo de vecinos afectados, la popular ha comenzado su intervención puntualizando que el PP “no está en contra del centro ni de la labor que allí se realiza y menos aún cuestionar la labor de la Fundación Siloé, una institución que cuenta con una gran experiencia y acreditada solvencia y buen hacer en la atención a los más desfavorecidos”.

No obstante, agregó que “con la misma firmeza, creemos que la existencia de este centro no debería generar problemas de convivencia que impidan el normal desarrollo de la vida cotidiana en el barrio”.

Así, pidió al Ayuntamiento “que se comprometa y aporte soluciones” para evitar las molestias que generan una minoría concreta de individuos “que aunque son usuarios del centro, están más en la calle y cuya conducta es incívica”.

En este sentido, explicó que este colectivo minoritario se dedica al “tráfico de drogas y el consumo intensivo de alcohol” que les lleva a “protagonizar peleas, amenazar a los transeúntes, provocar daños en el mobiliario urbano y problemas de suciedad, ya que algunos hacen sus necesidades fisiológicas en la calle”.

Cosmen pidió que además de intensificar la presencia de las fuerzas de seguridad como medida disuasoria, se lleven a cabo por ejemplo, tareas de identificación y control de los individuos más conflictivos.

Por su parte, la representante de los vecinos, María Teresa Huergo, denuncia la inactividad del Ayuntamiento frente a sus reivindicaciones y aseguró en este sentido, que como única medida, el Consistorio había retirado los bancos del parque para evitar que los usasen este grupo “y ahora cuando se cierra el centro, los niños y mayores tienen que sentarse en el suelo”.

Huergo volvió a pedir el cierre o traslado del centro Milsoles como se habían comprometido en 2015; “una petición que viene refrendada por las firmas de 1.200 vecinos” y añadió que la mayoría de los usuarios son cívicos, pero que ese grupo “tiene amedrentados a los vecinos”.